viernes, 14 de mayo de 2010

Drenaje linfático manual tras la cirugía estética

Los vasos linfáticos recorren casi todo el organismo y transcurren próximos a las venas, pero no son visibles a simple vista como estas. Su misión principal es contribuir a reabsorber el exceso de líquido (edema) que se forma en los tejidos. El líquido que se encuentra dentro del sistema linfático se denomina linfa. El sistema linfático también tiene una importantísima función inmunitaria.

El drenaje linfático manual (DLM) es una técnica de masaje que mediante suaves y repetitivas maniobras sobre la piel, logra acelerar e incluso redirigir la circulación linfática superficial. Su aplicación acelera la reabsorción del edema y por tanto disminuye la hinchazón del tejido.

El drenaje linfático manual como su propio nombre indica se realiza con las manos del terapeuta, no con aparatos o máquinas. Aunque algunos de estos aparatos (presoterapia, ultrasonidos, LPG, indiba, etc)  pueden acelerar también la circulación de la linfa, su utilización debe ser un complemento no un sustituto al DLM.

El drenaje linfático manual es una técnica suave, las maniobras son siempre superficiales y agradables. El drenaje linfático no es una técnica agresiva, los amasamientos o las manipulaciones fuertes de masaje no forman parte del drenaje linfático manual. El drenaje linfático se realiza sin cremas, ni aceites.
Debes rechazar todo masaje o drenaje linfático que actúe sobre el tejido de forma brusca tras la cirugía.

Al ser el drenaje linfático una técnica manual que mejora la circulación linfática, su utilización va a ayudar a eliminar antes todos los edemas post-quirúrgicos. Gracias al DLM mejoramos la cicatrización del tejido, eliminamos o disminuimos las molestias postoperatorias y aceleramos la recuperación.
El drenaje linfático manual es una técnica de probada eficacia y estudiada científicamente. Se aplica en todas las intervenciones de cirugía estética; entre ellas destacamos:

La liposucción o lipoescultura , intervención donde se forma bastante edema y equimosis (moretones) a consecuencia del trauma quirúrgico.
La abdominoplastia es la intervención que más daños produce en el sistema linfático, por ello es imprescindible un correcto tratamiento postoperatorio. El drenaje linfático manual ayuda a redirigir la circulación linfática hacia vías alternativas de drenaje no dañadas por la cirugía y a disminuir la hinchazón o inflamación del abdomen.

En la mamoplastia de aumento (aumento de pecho) el DLM disminuye la inflamación del seno, su correcta aplicación demuestra su eficacia desde el primer día.
Tras el lifting , intervención que también daña el sistema linfático superficial, las maniobras correctamente aplicadas aceleran la recuperación. El trauma quirúrgico sobre el sistema linfático obliga a adaptar las maniobras y direcciones de drenaje linfático.

En la blefaroplastia, el drenaje linfático acelera la reabsorción del edema, al igual que tras el lifting , debe realizarse con precaución sobre todo en las zonas próximas a las cicatrices.

Otras intervenciones que también se benefician del drenaje linfático manual son: la mamoplastia de reducción (reducción de los senos), mastopexia (elevación del pecho) , rinoplastia , y en general, todas las intervenciones de cirugía estética, en las que como primera consecuencia se forma edema.

En el tratamiento de las cicatrices , el drenaje linfático manual es la primera medida adoptada para facilitar la cicatrización. Al reducir el edema se facilita la llegada de nutrientes y salida de desechos metabólicos necesarios para una buena cicatrización.

En la reconstrucción de mama , independientemente de las técnicas reconstructivas utilizadas (con implantes y expansores mamarios o con tejido autólogo), el drenaje linfático es muy útil en todas las fases del proceso reconstructivo. La posible linfadenoctomia axilar (extirpación de los ganglios linfáticos de la axila), puede obligar al terapeuta a efectuar el drenaje linfático buscando vías alternativas de drenaje.

Además de los cuidados tras la reconstrucción de mama, el drenaje linfático manual es imprescindible en el tratamiento o prevención del linfedema postmastectomia

El DLM es una técnica de masaje suave, que no traumatiza el tejido, y favorece la desinflamación del mismo. Por esta razón, se puede comenzar a utilizar según la operación realizada, desde las 24 ó 48 horas siguientes a la intervención. Nosotros solemos comenzar la aplicación 24 horas después de la cirugía. Tras las liposucciones y en otras intervenciones donde no conviene la movilización temprana de la piel realizamos el DLM con extremo cuidado y sobre la faja de contención.

El drenaje linfático post cirugía solo debe ser realizado por terapeutas con experiencia y formación en tratamientos posquirúrgicos, especialmente si las sesiones comienzan a los pocos días de la cirugía.

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